Por qué la acusación que devolvió a prisión a un disidente ruso se disuelve cuando se la examina desde la ciencia y no desde la especulación
por Massimo Introvigne
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Cuando la Cámara de Casación argentina revocó el arresto domiciliario del maestro espiritual y disidente ruso Konstantin Rudnev, se apoyó fuertemente en una afirmación dramática: que él y su “secta” estaban en el centro de una operación coordinada de narcotráfico. El Ministerio Público Fiscal insistió en que el caso involucraba sustancias psicotrópicas, personas encargadas de transportarlas bajo la autoridad de Rudnev y un intento sincronizado de fuga del país. Los jueces aceptaron esta narrativa y la trataron como un elemento decisivo en su resolución.
Según la decisión, dos mujeres, T.K. y V.K., fueron interceptadas en el aeropuerto de Bariloche cuando estaban a punto de abordar el mismo vuelo que Rudnev, llevando 131 pastillas descriptas como psicotrópicas. La resolución afirma que el momento y el lugar de su interceptación, que coincidieron con la detención de Rudnev, deben ser considerados parte de un plan coordinado más amplio. Añade que las sustancias secuestradas durante allanamientos policiales respaldan la idea de una organización criminal transnacional bajo el liderazgo de Rudnev. El lenguaje es seguro, la teoría detallada y la conclusión severa.
Hay un solo problema. La prueba pericial desmantela toda la estructura.
Las pastillas transportadas por T.K. y V.K. fueron examinadas por el laboratorio pericial de la Gendarmería Nacional en Bariloche. Los expertos realizaron ensayos colorimétricos y cromatografía de gases, siguiendo los protocolos nacionales. Su conclusión es inequívoca. El informe afirma que las muestras no contenían cocaína ni MDMA. Explica que los perfiles cromatográficos no mostraron picos correspondientes a las sustancias sospechadas y que el análisis identificó ausencia de cocaína y éxtasis. Los comprimidos eran productos farmacéuticos ordinarios, no drogas ilegales.
El segundo informe pericial examinó diecinueve muestras de hongos secos y tres frascos de líquido secuestrados durante los allanamientos en una vivienda alquilada por la imputada K.T., una vivienda sin relación con Rudnev. El análisis fue realizado por la división nacional responsable de la identificación de estupefacientes, utilizando cromatografía de gases y espectrometría de masas. La conclusión es igualmente directa. Las muestras no contenían ninguna sustancia psicotrópica incluida en la legislación argentina ni ningún estupefaciente alcanzado por el decreto correspondiente. Los hongos eran simplemente hongos utilizados para cocinar, y los líquidos no presentaban particularidades químicas relevantes.

Estos informes fueron producidos por laboratorios estatales, no por la defensa. Fueron completados en 2025, mucho antes de la resolución de Casación. Sus conclusiones estaban disponibles para el Ministerio Público Fiscal y para los tribunales. Incluso algunos medios las publicaron. Establecen que las sustancias secuestradas en el caso no son drogas. También eliminan la base fáctica de la acusación según la cual las mujeres transportaban estupefacientes o los allanamientos habían descubierto sustancias ilegales. Toda la narrativa del narcotráfico descansa sobre una presunción que la prueba pericial contradice directamente.
La decisión de Casación, sin embargo, trata la supuesta presencia de drogas como un elemento central del peligro procesal. Presenta las pastillas y los materiales secuestrados como prueba de una operación criminal coordinada. Sin embargo, los informes científicos afirman que las pastillas son comprimidos ordinarios y que los hongos y líquidos no contienen sustancias controladas. Por lo tanto, la acusación de narcotráfico carece de respaldo en la propia prueba producida por la policía nacional. La decisión de revocar el arresto domiciliario se basó en una premisa fáctica que el registro pericial no sostiene.
El caso Rudnev continúa planteando interrogantes sobre la circulación de narrativas no verificadas, el peso otorgado a las presunciones y la dificultad de corregir errores una vez que ingresan en el proceso judicial. La prueba pericial es inequívoca. Las sustancias secuestradas en este caso no son drogas. Las consecuencias jurídicas de este hecho aún deben ser abordadas por los tribunales, y sus implicancias para los imputados son considerables.

Massimo Introvigne (born June 14, 1955 in Rome) is an Italian sociologist of religions. He is the founder and managing director of the Center for Studies on New Religions (CESNUR), an international network of scholars who study new religious movements. Introvigne is the author of some 70 books and more than 100 articles in the field of sociology of religion. He was the main author of the Enciclopedia delle religioni in Italia (Encyclopedia of Religions in Italy). He is a member of the editorial board for the Interdisciplinary Journal of Research on Religion and of the executive board of University of California Press’ Nova Religio. From January 5 to December 31, 2011, he has served as the “Representative on combating racism, xenophobia and discrimination, with a special focus on discrimination against Christians and members of other religions” of the Organization for Security and Co-operation in Europe (OSCE). From 2012 to 2015 he served as chairperson of the Observatory of Religious Liberty, instituted by the Italian Ministry of Foreign Affairs in order to monitor problems of religious liberty on a worldwide scale.


