Tras cumplir 11 años en una cárcel rusa, el líder de un movimiento espiritual ruso ha sido arrestado nuevamente en Argentina.
Por Massimo Introvigne y María Vardé
Artículo 1 de 4.

En 2024, uno de nosotros (Introvigne) desarrolló interés por un movimiento ruso identificado por fuentes antisectas, fiscales y medios de comunicación como “Ashram Shambhala”, mientras estudiaba una organización antisectas francesa llamada Groupe d’étude du phénomène sectaire (GéPS, Grupo de Estudio del Fenómeno Sectario) y su papel en la persecución judicial en Francia del grupo neotántrico rumano MISA, al cual Introvigne dedicó un libro. En el origen de GéPS se encuentra la extraña historia de un investigador médico de la Universidad de Angers llamado Hugues Gascan. Tras haber tenido un conflicto, por motivos personales y profesionales, con una colega mujer, P. J., Gascan comenzó a acusarla de formar parte de una “secta”, Omalpha, dirigida por el maestro tántrico canadiense Jean Bouchart d’Orval. P. J. presentó cargos penales contra Gascan por “acoso” y obtuvo una condena en primera instancia, confirmada en apelación y por la Corte de Casación el 14 de mayo de 2013. Estas decisiones resultaron embarazosas para Gascan. Concluyeron que había espiado a P. J. y que su conducta hacia ella constituía una “obsesión”, jurídicamente definida como “acoso”.
Sin embargo, Gascan decidió continuar una cruzada contra los grupos neotántricos y, con el tiempo, unió fuerzas con Alban Bourdy, un exmiembro descontento de un grupo dirigido por la maestra tántrica chilena Soledad Domec. Gascan y Bourdy sostuvieron que tanto Bouchart d’Orval como Domec eran “discípulos” de un maestro espiritual ruso llamado Konstantin Rudnev, quien presuntamente habría fundado una organización llamada “Ashram Shambhala”. Bourdy afirmó también, falsamente, que “Ashram Shambhala” y MISA estaban conectados. En un libro que publicó, Bourdy ofreció detalles sórdidos sobre “Ashram Shambhala” y Rudnev, incluyendo acusaciones de violación y tráfico de drogas, basadas en material difundido por activistas antisectas rusos (entre ellos el notorio Alexander Dvorkin) y en el juicio de Novosibirsk que lo condenó a prisión en 2013.
En aquel momento, el interés principal de Introvigne era MISA y el papel de GéPS en la campaña contra dicho grupo en Francia. Sin embargo, en 2025 María Vardé se encontró con la historia de una mujer rusa hostigada por la policía y por fiscales en un hospital argentino al que acudió para dar a luz, presentada como supuesta “víctima” de “trata”, presuntamente llevada a cabo por “la secta Ashram Shambhala” y Rudnev. Este último se encontraba en Argentina, fue detenido en marzo de 2025 y continúa encarcelado allí. Junto con él, otras diecinueve personas—mujeres adultas de nacionalidad rusa—fueron también detenidas bajo la hipótesis de que pertenecían a la misma organización; hasta la fecha, han negado de manera consistente haberlo conocido antes del inicio de la causa.
Esto nos condujo a una investigación más exhaustiva sobre Rudnev y “Ashram Shambhala”, mediante la búsqueda de los documentos del caso ruso, la literatura escrita por Rudnev o en su nombre, y el testimonio de la mujer que dio a luz en Argentina, así como de la esposa y el hermano de Rudnev. Además, realizamos entrevistas a varias de las mujeres detenidas simultáneamente con Rudnev, quienes reiteraron que no lo conocían antes del inicio de la causa, lo que nos permitió contrastar estos testimonios directos con los encuadres fiscales y mediáticos.
En esta serie, reconstruiremos la vida de Konstantin Rudnev, sus enseñanzas fundamentales, el juicio en Rusia y los acontecimientos recientes en Argentina.
Konstantin Rudnev nació en Novosibirsk el 4 de agosto de 1967. Su infancia transcurrió en un trasfondo de valores paradójicos. Aunque la familia fue criada en el “espíritu del comunismo”, nunca fueron patriotas fervorosos.

La figura central en su crianza no fueron sus padres, sino su abuela, una moscovita nativa que había sobrevivido a las represiones de la era estalinista y fue exiliada a Novosibirsk tras la Segunda Guerra Mundial.
Se trataba de una mujer profundamente religiosa, y Konstantin valoraba su sabiduría y su presencia muy por encima de las de sus padres. Su hogar funcionaba como punto de reunión familiar, y fue bajo su influencia que él y su hermano tuvieron sus primeras aproximaciones a una forma de vida situada fuera de los estrechos márgenes ideológicos impuestos por el Estado soviético.
En su juventud, Konstantin enfrentó dificultades en la interacción social. Según recuerda su hermano, le costaba comunicarse con sus pares y con frecuencia era blanco de acoso. Este roce social se convirtió en un factor decisivo para su evolución personal. Konstantin comenzó a interpretar su incapacidad para gestionar esos desafíos como un signo de imperfección. Se obsesionó con la idea de transformar su vida para evitar tales “incidentes”, convencido de que, al volverse más perfecto, podría trascender el sufrimiento causado por los demás.
El hermano relata que, durante la era soviética, la información no ideologizada era escasa y se encontraba principalmente en dos revistas específicas: “Fizkultura i Sport” (Educación y Deporte) y “Nauka i Religiya” (Ciencia y Religión). Cuando Konstantin tenía alrededor de quince años, su hermano le mostró un artículo sobre yoga publicado en una de esas revistas. Ello desencadenó una práctica intensa, realizada en el ámbito doméstico, que se prolongó hasta que Konstantin fue convocado al servicio militar. Ambos hermanos entrenaban el cuerpo y devoraban literatura espiritual, y Konstantin procesaba ese material elaborando conclusiones propias, singulares e independientes.
El año 1987 marcó un punto de inflexión. Los hermanos conocieron a un hombre descrito como “muy avanzado” en términos esotéricos. Ese encuentro desencadenó lo que su hermano denomina la “apertura de la conciencia”, un estado en el que Konstantin comenzó a percibir verdades ocultas para la mente común. Se vio sobrecogido por la convicción de que poseía un conocimiento del que otros carecían—un conocimiento que, a su entender, sería beneficioso que la humanidad conociera.
Durante la Perestroika de la era Gorbachov, cuando finalmente comenzaron a permitirse iniciativas individuales, los hermanos exploraron diversas vías espirituales. Pasaron tiempo con grupos cristianos, como adventistas y bautistas. Si bien no se incorporaron a esas confesiones, Konstantin quedó profundamente impresionado por su devoción inquebrantable y su lealtad a las propias ideas, un rasgo que más tarde buscaría cultivar en su propio sistema.

Konstantin creció en un hogar soviético corriente, asistió a la Escuela N.º 187 y, tras graduarse, siguió el itinerario esperado hacia el servicio militar obligatorio. Sin embargo, el ejército ruso de aquella época no era simplemente un ámbito de disciplina y rutina; era una institución definida por un novatismo sistemático, una práctica tan arraigada que moldeó la actitud cultural del país hacia la conscripción. El novatismo—“dedovshchina”—no era una metáfora, sino una realidad cotidiana de degradación psicológica, golpizas y, en los peores casos, muertes. En este sistema los reclutas jóvenes eran sometidos de manera rutinaria a la violencia por parte de soldados más antiguos que actuaban con una impunidad casi total. Circulaban historias de conscriptos hospitalizados, mutilados o empujados al suicidio. En muchas regiones, las familias no percibían el servicio militar como un deber cívico, sino como una amenaza real para la vida, algo que debía evitarse si se contaba con medios o contactos. A quienes cumplían el servicio a menudo se los consideraba aquellos cuyas familias no habían logrado “sacarlos” (del ejército), una expresión cargada tanto de juicio social como de una resignación sombría.
En ese contexto, eludir el servicio se convirtió no solo en una estrategia de supervivencia sino, para algunos, en una forma de rechazo ideológico: negarse a convertirse, como se decía con frecuencia, en un engranaje del sistema. Uno de los métodos más comunes consistía en simular una enfermedad mental, táctica tan extendida que había devenido una tradición tácita. Según su familia, Rudnev adoptó esta decisión de manera consciente tras presenciar la brutalidad dentro de los cuarteles, incluido un episodio en el que un joven recluta fue golpeado y violado antes de intentar suicidarse cortándose las muñecas. Tales hechos no eran anomalías, sino parte de un patrón de violencia institucionalizada que condicionó su determinación. Al mostrar síntomas que condujeran a su internación psiquiátrica, se aseguró de no ser devuelto al ejército. La familia sostiene que este episodio—utilizado posteriormente por los fiscales para insinuar una enfermedad mental subyacente—fue en realidad un acto calculado de autopreservación, una respuesta a condiciones que muchos rusos de su generación conocían demasiado bien. En la interpretación de estos sujetos, el registro psiquiátrico no refleja patología, sino un intento deliberado y racional de escapar de un entorno que destruía de manera habitual a los jóvenes tanto física como psicológicamente.
Tras recibir el alta tanto del hospital como del ejército, en 1988–1989, Konstantin aprovechó la oportunidad para organizar un grupo de yoga. Si bien comenzó con hatha-yoga postural, pronto advirtió que los ejercicios físicos eran apenas una puerta de entrada.
Sentía una intensa motivación interna por convertirse en maestro y “portador de conocimiento”, convencido de que esas verdades espirituales podían transformar la vida de las personas para mejor. En particular, lo influyeron las obras de Carlos Castaneda.
El sistema de Konstantin fue una síntesis de múltiples corrientes. Consideraba que, aunque las religiones pudieran parecer diferentes, compartían una esencia común. Incorporó hatha-yoga, chamanismo e incluso “prácticas mágicas”, como el “karate astral”, enseñado en los últimos años soviéticos por el controvertido instructor Valery Averyanov.
Su hermano señala que el rechazo de Konstantin a una vida “normal” fue una elección deliberada. Tras ser destinado a trabajar en una fundición—que Konstantin describía como un “infierno bíblico” debido al calor insoportable—concluyó que era imposible enseñar y, al mismo tiempo, desempeñar un trabajo manual. Se consagró a la enseñanza como actividad principal, a pesar de que las autoridades soviéticas interpretaban la falta de empleo convencional como una forma de “parasitismo”.
Con apenas veintiún años, Konstantin ya entablaba discusiones intelectuales con investigadores y académicos de mayor trayectoria; según el testimonio de su hermano, muchos de ellos no lograban vencerlo en disputas de carácter espiritual. Su hermano justifica la dimensión económica de la organización, sosteniendo que el dinero no constituía un fin en sí mismo, sino un recurso necesario para asegurar la continuidad del grupo. En esa línea, Konstantin creía en una “fórmula” conforme a la cual el discípulo debía ofrecer algo de sí mismo para acceder al conocimiento; de lo contrario, no obtendría nada.

Konstantin sostenía una concepción marcadamente crítica de las estructuras gubernamentales. Argumentaba que el Estado tiende a producir sujetos “tontos y cobardes” con el fin de facilitar su control. Interpretaba la obsesión soviética por el comunismo como un “sueño” que desembocó en destrucción y sufrimiento carentes de sentido. Con frecuencia evocaba al personaje Pavel Korchagin, protagonista de la novela soviética canónica de la década de 1930 “Cómo se templó el acero”, de Nikolái Ostrovski, como ejemplo de alguien que “murió por una mentira”: un tipo de figura heroica funcional a los gobiernos, pero trágica para la humanidad. Más tarde, Rudnev extendió estas críticas al régimen de Putin.
Esta posición, sumada a la creciente popularidad de sus grupos, contribuyó a generar fricciones con la Iglesia ortodoxa rusa, que en esos años percibía una pérdida de influencia en el plano espiritual. Tanto la Iglesia como el activo movimiento antisectas ruso observaron además con preocupación el incremento de los seguidores de Rudnev, que estimaban en torno a los 20.000 a comienzos del siglo XXI.

Contrariamente a muchas narrativas públicas, su hermano afirma que Konstantin era un hombre económicamente acomodado por herencia. Su abuelo biológico, de ascendencia parcialmente alemana, había sido expulsado a Alemania en la década de 1930; allí trabajó para la familia de industriales Krupp y obtuvo una pensión considerable. A su fallecimiento, en 1993, dejó a Konstantin una “suma considerable” de dinero. La existencia de esa herencia fue acreditada en el juicio de Novosibirsk. Asimismo, se dejó constancia de que Konstantin destinó parte de esos fondos, así como de los aportes recibidos de sus seguidores, a actividades de carácter benéfico en India y en otros lugares.
La trayectoria de Konstantin adquirió un giro sombrío en septiembre de 2010, cuando fue detenido en una casa de campo cercana a Novosibirsk y condenado, en 2013, a once años de reclusión en una colonia penitenciaria de régimen estricto. Este proceso judicial será objeto del tercer artículo de esta serie.

Massimo Introvigne (born June 14, 1955 in Rome) is an Italian sociologist of religions. He is the founder and managing director of the Center for Studies on New Religions (CESNUR), an international network of scholars who study new religious movements. Introvigne is the author of some 70 books and more than 100 articles in the field of sociology of religion. He was the main author of the Enciclopedia delle religioni in Italia (Encyclopedia of Religions in Italy). He is a member of the editorial board for the Interdisciplinary Journal of Research on Religion and of the executive board of University of California Press’ Nova Religio. From January 5 to December 31, 2011, he has served as the “Representative on combating racism, xenophobia and discrimination, with a special focus on discrimination against Christians and members of other religions” of the Organization for Security and Co-operation in Europe (OSCE). From 2012 to 2015 he served as chairperson of the Observatory of Religious Liberty, instituted by the Italian Ministry of Foreign Affairs in order to monitor problems of religious liberty on a worldwide scale.


