BITTER WINTER

Konstantin Rudnev: encarcelado en Argentina por un delito inventado en Rusia

by | Jan 26, 2026 | Spanish

Un maestro espiritual ruso sobrevive a la persecución, el exilio y la desinformación —solo para quedar atrapado otra vez en una narrativa que no muere.

por Massimo Introvigne

Konstantin Rudnev after he was released from prison in Russia in 2021.
Konstantin Rudnev después de ser liberado de prisión en Rusia en 2021.

Para un observador externo, la detención en Argentina del maestro espiritual ruso Konstantin Rudnev parece una alucinación burocrática en la que la realidad se distorsiona bajo el peso de prejuicios importados, documentos mal traducidos y un aparato estatal que toma la confusión por evidencia. La Coordinación de asociaciones y particulares para la libertad de conciencia (CAP-LC), una ONG acreditada ante el ECOSOC de las Naciones Unidas y especializada en libertad religiosa, ha llevado el caso de Rudnev al 61.º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra.

La declaración escrita se presentó el 18 de enero. El 21 de enero, a Rudnev se le concedió arresto domiciliario, sin duda también como fruto de las protestas internacionales. Sin embargo, los fiscales han apelado la decisión de arresto domiciliario.

En su declaración escrita, CAP-LC subraya que “los principios de verdad, justicia y dignidad humana se aplican a las minorías espirituales cuyos miembros enfrentan discriminación, acusaciones falsas y el uso indebido del poder estatal”, y que estos derechos se vulneran no solo mediante la violencia, sino también “cuando los sistemas administrativos o judiciales se utilizan contra individuos debido a sus creencias o por su reputación en el extranjero”. La odisea de Rudnev en Argentina es una ilustración perfecta de esta crueldad más silenciosa, de carácter procedimental.

En Rusia, Rudnev era conocido por atraer estudiantes a sus enseñanzas esotéricas, un hecho que lo convirtió en blanco de la Iglesia Ortodoxa Rusa y de su campaña de larga data —documentada por académicos y por la Comisión de los Estados Unidos sobre Libertad Religiosa Internacional (U.S. Commission on International Religious Freedom)— para calificar a los movimientos espirituales independientes como “sectas”. CAP-LC señala que “la investigación académica internacional y el informe 2020 de la Comisión de los Estados Unidos sobre Libertad Religiosa Internacional (USCIRF) muestran que la Iglesia Ortodoxa Rusa ha trabajado durante largo tiempo con las autoridades estatales para etiquetar a los movimientos espirituales independientes como ‘sectas’ y reprimirlos como competidores”. A ello se sumó la crítica explícita de Rudnev al régimen de Putin, y la máquina de difamación se aceleró al máximo.

El activista antisectas Alexander Dvorkin, identificado en el informe de USCIRF como un activista que impulsa acciones legales mediante denuncias falsas, ayudó a alimentar una campaña mediática que culminó en el arresto de Rudnev en 2010 y su condena en 2013 por cargos que, según académicos independientes, fueron en esencia fabricados. Cumplió los once años completos en condiciones severas y, al ser liberado en 2021, buscó paz: primero en Montenegro y luego en Argentina, donde vivió tranquilamente, sin enseñar a nadie, sin formar ningún grupo, y pasando los días caminando y meditando.

CAP-LC explica que su arresto en Argentina no se originó en nada que él hubiera hecho. Comenzó con un trágico malentendido que involucró a una joven rusa, E., que había huido de una relación abusiva y viajó a Argentina para dar a luz de manera segura. Debido a barreras idiomáticas, traducciones improvisadas y malentendidos culturales, el personal del hospital interpretó su dependencia de sus amigas como “sumisión”, asumió que era menor de edad a pesar de la información consignada en su pasaporte e incluso interpretó el hecho de que le regalara una rosa blanca a una enfermera como una petición de ayuda codificada. CAP-LC relata que “estos supuestos fueron tratados como hechos, lo que llevó a la intervención policial”. E. fue separada de su recién nacido, y los investigadores construyeron una teoría de una red de trata de personas presuntamente vinculada a Rudnev —un hombre al que ella nunca había conocido.

Descargue la declaración escrita (la fecha de distribución puede cambiar).

La ley contra la trata de Argentina, excesivamente amplia, brindó el marco perfecto para una narrativa que se volvía más absurda en cada nueva versión. La insistencia de una enfermera en agregar el apellido del padre al certificado de nacimiento se reinterpretó más tarde como un intento de falsificación. Cuando E. pidió al personal que corrigiera el género gramatical del apellido de su hijo —un rasgo habitual de las convenciones onomásticas rusas—, el médico rompió el formulario y luego los fiscales acusaron a una de sus amigas de haberlo destruido. El hospital amenazó repetidas veces a E., diciéndole que no podía volver a su casa sin aportar un documento sobre el padre, una exigencia que más tarde supo que era ilegítima.

El único vínculo indirecto con Rudnev, señala CAP-LC, provino de la propietaria del lugar donde se alojaba E., quien lo conocía y lo estaba ayudando a obtener un permiso de residencia. En la vivienda de E. había una copia del pasaporte de Rudnev y, en su desesperación, ella se lo entregó al hospital como si fuera el pasaporte del padre del niño. CAP-LC indica que esa fue la única conexión entre ambos y que E. “afirma que nunca conoció personalmente a Rudnev y ciertamente no formaba parte de ninguna escuela espiritual ni de ninguna ‘secta’”. Pero una vez que su nombre apareció en el expediente, se disparó la especulación de que estaba reconstruyendo su “secta” en Argentina.

Un juez desestimó la causa por falta de pruebas, pero en lugar de cerrar la investigación, las autoridades la ampliaron. En marzo de 2025, la policía detuvo a quince rusos más en el aeropuerto de Bariloche —en su mayoría mujeres turistas sin conexión con Rudnev—. Los titulares de los medios repitieron obedientemente la desinformación rusa sobre una “secta rusa”.

Thierry Valle of CAP-LC at the United Nations in Geneva.
Thierry Valle, de CAP-LC, en las Naciones Unidas en Ginebra.

Las mujeres detenidas describieron haber sido capturadas sin orden judicial, increpadas a gritos, agredidas físicamente, privadas de intérpretes y presionadas para “confirmar” que eran víctimas de trata. CAP-LC informa que “a algunas se les pidió que firmaran documentos en blanco”, y que a una se la acusó falsamente de llevar pastillas de cocaína que resultaron ser productos para conciliar el sueño. Muchas padecieron “celdas frías sin colchones, comida y agua insuficientes, falta de higiene y de atención médica, requisas humillantes y un trato que, según sintieron, amenazaba su seguridad física o sexual”. Todas las personas detenidas fueron finalmente liberadas —excepto una: Rudnev.

Konstantin Rudnev fue detenido en el aeropuerto sin orden judicial, sin que se le leyeran los cargos y sin acceso a intérprete ni asistencia legal. CAP-LC escribe que fue “desnudado para una requisa, puesto en aislamiento y se le dio comida que no podía comer. Durante diez días, sobrevivió con pan y agua de la canilla”. Las audiencias se extendían desde la mañana hasta después de medianoche en un idioma que no entendía. Perdió alrededor de 30 kilos en nueve meses. Los médicos de la prisión interpretaron erróneamente su hipertensión y lo obligaron a tomar tres fuertes antihipertensivos diarios, lo que le provocó desmayos. Cuando se desplomó, el personal lo desestimó. Se le negó medicación para el dolor, antibióticos y alimento apropiado para su condición. Las condiciones sanitarias eran espantosas: los presos compartían un único vaso para beber. Con el tiempo, se negó a recibir todo tratamiento, firmando formularios diarios que los guardias malinterpretaron como una forma de rebeldía. A través de todo esto, se mantuvo calmo, educado y respetuoso, pasando los días en oración y meditación.

Hasta hoy, ni él ni su esposa han sido informados claramente de los hechos específicos que fundamentan las acusaciones. CAP-LC señala que “la supuesta víctima principal niega conocerlo”, las mujeres detenidas niegan cualquier vínculo y todas las teorías —trata, drogas, falsificación del certificado de nacimiento— se han derrumbado. Los fiscales admiten que carecen de evidencia concreta, pero insisten en que el caso es “complejo” por sus aspectos internacionales. Solicitaron —y obtuvieron— un año completo de prisión preventiva, hasta marzo de 2026, para examinar dispositivos incautados, muchos de los cuales pertenecían a turistas no relacionados. Gran parte del material está en ruso y se está traduciendo con herramientas automatizadas, una práctica legalmente inválida. En realidad, concluye CAP-LC, “Rudnev está preso no por algo que haya hecho en Argentina, sino por una narrativa importada desde Rusia”.

Al momento de la declaración de CAP-LC, Rudnev estaba en una celda en Rawson, con su salud deteriorándose, esperando un proceso que no mostraba señales de comenzar. CAP-LC advierte que “la detención continuada podría tener consecuencias irreversibles”. El escándalo legal se está convirtiendo en una emergencia humanitaria. El llamado final de CAP-LC es dramático: “CAP-LC insta a Argentina a liberar a Konstantin Rudnev de inmediato… ya que su vida y su salud están en riesgo”.

Sea cual sea la opinión sobre las enseñanzas de Rudnev, ningún ser humano debería ser encarcelado sobre la base de propaganda extranjera, pánico burocrático y documentos mal traducidos. Si bien se logró un primer resultado con la decisión de arresto domiciliario del 21 de enero, la obstinación de los fiscales plantea un riesgo real de un nuevo encarcelamiento.


NEWSLETTER

SUPPORT BITTER WINTER

READ MORE

La saga de Ashram Shambhala. 4. Detención en Argentina

La saga de Ashram Shambhala. 4. Detención en Argentina

por Massimo Introvigne y María Vardé Artículo 4 de 4. Lea el artículo 1, el artículo 2 y el artículo 3. Cobertura sensacionalista del caso en los medios argentinos. En 2021, Rudnev salió del sistema penitenciario ruso como un hombre transformado, aunque no...